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miércoles, 11 de mayo de 2016

GB0055 - REINO UNIDO // El ascenso al Everest


Emma (Postcrossing)

El 29 de mayo de 1953, el neozelandés Edmund Hillary (1919-2008) y el sherpa Tensing Norgay (1914-1986) hollaron la cima del Everest, la montaña más alta del planeta. Los británicos, que habían sido los que más tenazmente habían perseguido la conquista del techo del mundo (8.848 metros), vieron finalmente recompensados sus esfuerzos. Pero en mayo de 1953 las noticias viajaban con lentitud. Los británicos no tuvieron noticia de la conquista del Everest hasta la madrugada del 2 de junio, casualmente el día de la coronación de Isabel II, reina desde febrero de 1952. Los expedicionarios transmitían por radio desde el campo base hasta Londres mediante mensajes, algunos cifrados, pero las informaciones eran escasas y, a veces, confusas. En ocasiones hasta que algún sherpa llegaba con un mensaje al primer poblado con comunicación con Katmandú no se transmitían las novedades a Londres. Los días anteriores al 2 de junio, la prensa había llegado a publicar el fracaso de los dos primeros intentos y la posibilidad de un tercero antes de abandonar definitivamente. El Chomo Lungma -La diosa madre de las nieves- para los nepalíes, toma su nombre más universal de John Everest , geómetra y coronel inglés, quien no consiguió acercarse a la montaña por la prohibición que existía entonces para los extranjeros de entrar en el país, pero que desde la India consiguió establecer con bastante exactitud la altitud del coloso por medio de triangulaciones. Durante más de sesenta años el Everest no fue observado por ningún europeo desde menos de 100 kilómetros, hasta que otro coronel inglés, Howard Bury, organizó en 1921 la primera expedición para estudiar un camino que hiciera accesible la cumbre, aunque sin descartar el hallazgo de una vía fácil que les permitiera asaltar la cima. A causa del mal tiempo y las enfermedades tuvo que renunciar. En 1924, la mítica expedición de George Leigh Mallory y Andrew Irvine acabó con la muerte de los dos escaladores y el enigma todavía por resolver de si realmente llegaron a pisar la cima. Antes de la Segunda Guerra Mundial sólo el Tibet permitía el paso de alpinistas occidentales y todas las tentativas tuvieron lugar por la vertiente norte, hasta que en 1950 Nepal permitió las expediciones por el sur. Aquel mismo año una expedición francesa conquistaba por primera vez la cima de un ochomil: el Annapurna, paradójicamente, la más mortífera de los 14 montañas que sobrepasan los 8.000 metros. En 1951, el británico Eric Shipton, uno de los grandes exploradores del siglo pasado, reconoció la vertiente nepalí del Everest para encontrar la ruta que a la postre sería utilizada dos años después para alcanzar la cumbre. En 1952, el último intento de la expedición suiza, integrada, entre otros, por Raymond Lambert y el sherpa Tensing, fracasó cuando le quedaban menos de 300 metros para la cima. La amenaza por la concesión de un único permiso de escalada a los franceses para el año 1954 precipitó los acontecimientos. 1953 era la última oportunidad para los británicos. El comité del Himalaya de la Real Sociedad Geográfica decidió financiar la empresa y apostar por la disciplina y la organización militar del coronel John Hurt, marginando a Shipton. n febrero de aquel año partió de Inglaterra la expedición. Estaba formada por los escaladores Edmund Hillary, Charles Ewans, George Lowe, Wilfrid Noyce, George Band, Tom Bourdillon, Charles Wylie, Michel Westmacott y Alfred Gregory. Aunque unos pocos viajaron en avión, la mayoría lo hizo en barco desde Londres a Bombay. Cruzaron la India en tren y recorrieron a pie el último tramo hasta Katmandú, donde a finales de marzo se les unieron más de 400 porteadores y un grupo de treinta guías sherpas, entre los que se encontraba Tensing. Para llegar al campo base tardaron otro mes. Después de un largo periodo de aclimatación a la altura, establecieron el campamento base en el glaciar de Khumbu, a 5.364 metros, desde donde procedieron a la instalación de los sucesivos campamentos de altura –hasta el noveno a 8.504m-. El trabajo fue laborioso y duro, los porteadores llevaban una carga de 25 kilos; también escaladores y sherpas subían víveres, equipos de oxigeno y material de escalada. El 21 de mayo, Hillary y Tensing, seguidos de Wyle y catorce sherpas, alcanzaron el collado sur, donde tres días más tarde llegaron Bourdillon y Evans, que formaban el primer grupo de ataque. Prosiguieron hasta el llamado pico sur, al que llegaron agotados. Tuvieron que renunciar a la cumbre.  El 28 de mayo, Hillary y Tensing subieron hasta el campamento noveno acompañados de Gregory, Lowe y un sherpa, que regresaron rápidamente al octavo. El lugar en que se había establecido el último campamento era el mismo escogido por Lambert y Tensing en la expedición suiza de 1952. El día 29 partieron de madrugada, tras haberse demorado una hora en descongelar las botas de Hillary. Tesing, precavido, había dormido con las suyas puestas dentro del saco. Ascendieron trabajosamente, ayudados por los equipos de oxigeno. Turnándose en abrir camino. Tallando escalones en el hielo el que va en cabeza –Hillary era muy diestro en la labor- y sujetando la cuerda de seguridad el que va detrás. Tras superar el muro de rocas de un estrecho paso de unos 50 metros antes de la cima sur, hoy conocido como escalón Hillary, una pronunciada pendiente cubierta de nieve les condujo a la pequeña cumbre del Everest. Eran las 11,30 de la mañana. Pasaron quince minutos en la cima. Hicieron fotos, comieron pasteles y colocaron cuatro pequeñas banderas de la ONU, Reino Unido, Nepal e India. Tensing, devoto budista, enterró unos pocos víveres como ofrenda a los dioses que habitan en lo alto de los Himalayas. La discusión sobre quién había sido el primero en llegar a la cumbre era inevitable. Para los medios asiáticos fue Tensing. Cuando regresaron a Katmandú –tres semanas después del exitoso ascenso- el coronel Hurt dijo que fue Hillary. Lo cierto es que el 22 de junio en el despacho del primer ministro de Nepal, en Katmandú, Hillary y Tensing firmaron un texto -pacto deportivo- en el que renunciaban a alimentar la controversia y defendían la conquista como un hecho colectivo. El lenguaje expresamente ambiguo del texto no aclaró la cuestión, aunque es cierto que tanto Hillary como Tensing defendieron hasta sus respectivos fallecimientos que era un detalle de poca importancia. Lo único incuestionable es que ellos fueron los primeros en coronar la cumbre más alta del mundo. Alguien dijo que la gloria fue para Hillary, pero la leyenda sería para Tensing.