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lunes, 9 de noviembre de 2015

ES0708 - ESPAÑA // Manantial de las termas de Fortuna


Juani Bernal

Los baños termales que han dado merecida fama al Balneario de Fortuna-Leana, cuya actividad se remonta a la época romana, están rodeados de parajes semidesérticos llenos de historia. Junto a la Cueva Negra, abrigo natural de grandes dimensiones, existe un manantial de aguas medicinales que en la Antigüedad dio nombre a un Santuario Romano dedicado a las Ninfas, como aseguran las inscripciones latinas de las rocas. Gracias a la laboriosidad de sus gentes y a la benignidad climática, los moradores de esta comarca murciana, que incluye el bonito pueblo de Abanilla, han logrado crear un oasis en medio del desierto.  Y es que es un lugar que goza de unas condiciones climatológicas privilegiadas, con una temperatura media en invierno de 20 grados y un promedio anual de 331 días de sol, uno de los más altos de España. Antes incluso que los romanos, las propiedades de las termas de Fortuna ya eran conocidas por íberos y griegos. Estas aguas minero-medicinales, que brotan del manantial a 52º C, mantienen su poder curativo desde entonces y están especialmente indicadas para tratar el reúma, la artrosis y enfermedades de las vías respiratorias. Su carácter hipotónico la hace adecuada asimismo en los tratamientos de belleza.  El Balneario de Fortuna-Leana se considera como uno de los más prestigiosos centros de salud y descanso de España. Su conjunto de piscinas termales exteriores, de nuevo diseño, es uno de los más espectaculares en nuestro país. Por su parte, los tres hoteles que constituyen la oferta de alojamiento del balneario han sido remodelados para adaptarse a las nuevas exigencias, sin descuidar, por supuesto, el aspecto gastronómico.